18 de Abril de 2018

Hoy hago noche en Rabat, la capital de Marruecos. No hay nada realmente especial que hacer o ver aquí pero es una ciudad moderna y quiero ver la diferencia con lo que conozco del país.

La mujer que se sienta a mi lado en el tren saca muchas hojas de exámenes en inglés , le pregunto si es profesora y eso da para una conversación. A ella le interesa saber la opinión que tengo del país y coincidimos en que los pequeños timadores que hay en los sitios más turísticos no nos gustan ni representan al resto del país. Al bajar una mujer ve el ukelele pensando que es un violín, habla conmigo un poco y me pide el teléfono. Señora invíteme a cenar primero o muestreme a su hija! pienso.

Nada más bajar del tren ya se ve que Rabat es más moderna, más limpia y con más seguridad aunque los taxistas timadores también están aquí y yo hago mi camino andando hasta mi habitación de airbnb. Aquí parece que nadie habla inglés, solo árabe o francés y esos son la mayoría de turistas que hay. Voy directo al mausoleo de Mohamed V y un hombre con buen inglés bromea diciendo que habla con los árboles. Después de toda la historia se ofrece a hacerme de guía por un precio.

Visto esto voy a recorer el cauce del río Bu Regreg. Grupos de niños juegan en el paseo y se lanzan al agua (yo no pondría ni los pies). Me ven con la cámara y me empiezan a pedir que les fotografíe y les mande las fotos como si por ser grande les fuera a sacar más guapos. Pero no tengo bluetooth para enviárselas y les hago la foto con su móvil.

Sigo hacía la kasbah y vuelven los listos que te mandan por el camino más largo para aparecer a los 30 segundos y hacer de guía. Hay bonitas vistas del río y el mar pero nada especial.

Sigo andando bordeando la playa y grupos de niños me miran y señalan la cámara. Un grupo que jovenes entorno a una moto me llama e insiste que les haga fotos mostrando su moto. Sigo sin poder enviar fotos y se las hago con su móvil.

Llego hasta un faro donde las olas rompen y alcanzan los 25 metros de altura, así a ojo.

Aún es pronto y vuelvo a recorrer la media y otra vez la costa hasta el faro. Volviendo a la habitación como algo por la calle y me compro medio kilo de fresas por 3dh.

Rabat es una visita interesante para un día, o incluso salir de fiesta.

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