15 de Noviembre de 2018

De Bangkok había escuchado opiniones muy diferentes y mayormente malas. Pero por ciertos detalles pensaba que a mi me gustaría.

Lo más famoso, céntrico y fiestereo es la calle Khaosan road. Yo ya se que lo mejor para mi es alojarme un poco alejado de estos lugares, a unos 15 minutos andando o fácil acceso en transporte público. La avenida de Ratchadamnoen está llena de gente vendiendo lotería.

Tras un grabb que me llevó al hostel me preparé la mochila, salí a buscar algo de comer y dar una vuelta por esa famosa calle. Khaosan. Después de cruzarla entiendo porque la gente habla mal de Bangkok. Aquí se concentra todo lo peor de la humanidad y el resultado de la explosión del turismo. Una calle llena de restaurantes com precios de España y bares que compiten por ver quien pone el volumen más alto o cuál de vendedores es más extrabagante para atraer más clientes. Thailandeses que perdieron la cabeza y el gusto con esa música y pululan por aquí. Tuktukeros y taxistas ofreciendo el pin-pon show. Turistas borrachos gritando. Un puesto con insectos y escorpiones para el turista que se atreva, o ya solo para hacerse la foto en el puestecito. Masajistas a pie de calle y turistas que se quedan dormidos con el masaje. Esto explica las malas opiniones.

Me fui hacia el río y pase por un lugar donde había un par de humoristas que hacían reír un poco y me quedé un rato. Ande un poco más y cuando me aburrí mire la app de couchsurfing a ver si alguien hacia algo y justo había un grupo de españoles y una belga que iban a salir por la zona. Primero fuimos a buscar un restaurante que Wendy la chica belga quería probar la que le habían dicho era «la mejor sopa de pato». Tras esto dimos una vuelta buscando algún lugar interesante para ver y pasamos por delante de un escenario donde hacían una especie de show con presentadores, humoristas y cabaret.

Tras unas risas con el show seguimos andando y terminamos en un hostel aún sin terminar donde había una fiesta de cumpleaños de unos argentinos.  Sin duda la mejor parte del día.

El siguiente día me fui hasta una casa tradicional china pasando el barrio chino, la mansión So Heng Tai, que hace años decidieron construir una piscina en el patio y la usan como escuela de buceo. Para llegar fui en bus y andando pasando por unas calles com varios carteles de cuidado con los ladrones, algo que da poca confianza, pero nada pasó y esas estrechas calles estaban llenas de pequeños negocios.

Cuando llegue al templo me encontré com una bonita puerta y un cartel que decía que justo los lunes, hoy, está cerrado y pedí permiso para hacer una foto desde la entrada donde se veía una piscina.


Seguí mi camino hacia el barrio chino. Por el camino pasé por un templo rodeado de un muro que se veía interesante desde fuera y entré al recinto a ver que tal, creo que ya he visto suficientes templos de cerca y este me pareció otro más aunque un ruido llamó mi atención, era como un suave ronquido pero no conseguía ver a nadie… hasta que la figura de un viejo y delgaducho monje apareció tumbado en una hamaca. Estaba muy quieto y no estaba seguro si estaba muerto hasta que se movió un poco.

Ahora sí ya eran sobre las 12 y me dirigí hasta el barrio chino que no tenía mucha vida aún pero me pareció muy curioso por sus estrechas callejuelas y multitud de tiendecitas con falsificaciones, comida y remedios naturales.

Por la noche fui con Wendy a un restaurante famoso por hacer el mejor padthai, ya en la calle la cola para entrar era de unos 30 minutos. Una vez dentro pedimos el famoso y más pedido padthai de varias variedades que tienen, alguno realmente caro. Estaba realmente bueno y mereció los 30 minutos para entrar. La verdad que estaba muy bueno.

Al día siguiente llegaba mi amiga Luisa y sus amigos a Bangkok y coincidíamos 2 días aquí. Primero llegó Luisa y unas horas después llegó el resto. Cenamos en un restaurante callejero cerca de Khao san ya que su hotel tampoco queda lejos de esa calle. El jet lag hizo efecto y pronto se fueron a dormir.

El día siguiente lo pasamos visitando los monumentos más típicos de Bangkok. El primero fue el palacio. Para llegar crucé el barrio donde yo me alojo que cada vez me gustaba más con unas calles muy interesantes y con mucho color azul.

Les costó despertarse y llegar al palacio. Mientras esperaba me acerqué a ver el templo de Teparak. Al poco tiempo me llama la atención unos ruidos, guardas y unos hombres vestidos de amarillo. Un grupo de unos 50 hombres estaban haciendo practicas de guardaespaldas, pero sin whitney houston.

La entrada al palacio me pareció cara, no puedo decir que no me pareciera bonito, que lo es bastante, pero el precio es excesivo.

Una de las cosas que me hacía ilusión ver aquí era el buda de jade. Esperaba un buda de un tamaño decente, o al menos que fuera visible, pero realmente es un buda pequeñajo sobre un altar bastante alto y no se veía muy bien.

En el palacio ya me quedo claro que ellos y yo tenemos ritmos e intereses muy distintos.

El siguiente destino era el gran Buda tumbado. Y es grande de verdad. Me gusto los detalles que tiene en la planta de los pies. *Y además si te quieres ahorrar la entrada al palacio aquí se ven otros templos/edificios muy chulos y gratis.

Ya en hora de comer buscamos un restaurante. No podía ser muy local y económico como hubiera querido yo porque tenían miedo de sufrir problemas estomacales y tras varias vueltas por las callejuelas y mercado del puerto encontramos uno con aspecto «normal». Aquí también me quedó claro que en el tema comida tampoco íbamos a coincidir.

Nos subimos al barco que cruzaba el rio para llegar a Wat Arun. Se hizo un poco tarde y entramos poco antes de que cerraran. La torre central es impresionante, dicen que los atardeceres se ven muy bien desde arriba.

Unos trabajadores del templo que estaban restaurando una zona me miraban y les pedí una foto con ellos. No hablaban nada de inglés y la conversación no fue a más. Pero creo que por haber sido simpático con ellos me dejaron pasar por la zona que estaban restaurando y a otros que quisieron entrar al verme a mi no…

Me alegré mucho de ver a Luisa y a sus amigos, pero después de tanto tiempo viajando solo a mi ritmo y como sentí que nuestros ritmos de viaje son muy distintos aquí ya decidí irme a mi hostel para mañana hacer la ruta que me interesaba a mi, ellos vienen de vacaciones como hubiera ido yo si estuviera trabajando y solo tuviera 15 días y además tienen un intereses muy diferentes, a alguno de ellos le hacía más ilusión ver un barrio de portugueses que visitar las ruinas de Ayutthaya que por esperarles para ir juntos me quedé sin ver. *Tampoco fue una gran perdida para mi porque al lado de Angkor Wat no son tan espectaculares.

Mi último día lo pasé sin hacer nada en especial. Quedé a comer con Wendy y fui a un bonito y viejo taller reconvertido por la nieta del dueño a restaurante que conserva los viejos coches, bicis y otras cosas que quedaron del taller.

Por la noche quedé con Luisa y sus amigos después de cenar. Me pedí unos pinchos de carne en la calle,

fui a probar el rotti de plátano en un lugar que me habían recomendado

y después buscando algún restaurante callejero para cenar pase por uno con bastante variedad que regentaba una mujer musulmana, me puse a hablar con un cliente mientras pedía y me senté junto a el y seguimos hablando un poco. Al final me terminó invitando.

Me hubiera gustado quedarme 2 días más en Bangkok, lejos de Khao san.

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