Día 15 de Mayo de 2018

Llevo una semana en Túnez, con la ilusión de ver las ruinas de Cartago, esa civilización que fue tan importante y plantó cara a los Romanos hasta que a estos se les hincharon los güebs y decidieron erradicarlos del mapa y hay que decir que lo hicieron a conciencia.

Solo voy a estar una semana en Túnez capital y después de 3 días creo que son demasiados para mi. Aquí casi nadie habla inglés, solo árabe o francés, lo que hace un poco complicado hablar con nadie por la calle, pero eso es lo de menos, lo que no me termina de gustar es que la capital de un país que quiere recuperar el turismo que tenía antes de los atentados, donde se encuentra su principal monumento histórico y sus playas estén tan sucias, poco cuidadas y maltratadas. Uno de los tunecinos con los que compartí airbnb preguntó el segundo día que me parecía la ciudad, y sin darme tiempo el mismo me respondió lo que ya pensaba, que estaba sucia. Algo que me remarcó al día siguiente mientras me acompañaba a la parada de autobús.

Mi primera visita fue al museo del Bardo, que en 2015 sufrió un atentado terrorista y  murieron varios turistas. Como no pude averiguar como ir en bus y de los taxistas no me fío mucho me fuí andando, 1 hora para ir, que además es una forma de ver como es la ciudad y por eso puedo decir lo de que está bastante sucia. LLegado al museo no tenía claro si era un museo o una carcel, por el nivel de policía y vallas con pinchos que lo rodean. El miedo a otro atentado sigue muy vivo en la ciudad. El museo no es muy grande pero contiene una colección de mosaicos romanos muy buena.

Por la noche Ahmed me acerca en coche hasta Sidi Bousaid y llama a su amigo Raed que habla inglés y así será más fácil la comunicación. Esta zona está mucho más que el centro, hay más turistas, cafeterías y restaurantes de nivel. Ambos me explican sobre la zona y me tratan como un amigo, como he dicho lo mejor de Túnez las las personas.

La segunda visita y la más esperada son las ruinas de Cartago, después de bajarme del bús subo al tranvía que va hacia Cartago. El tranvía tiene un vagón para 1a clase y el resto de gente. Yo subo con el resto. Tras 2 paradas sube un grupo de jóvenes que fuerzan las puertas para mantenerlas abiertas todo el trayecto mientras saltan fuera y dentro del vagon. Esto se repite cada vez que subo al tranvía en el resto de días. Llego a la parada de Cartago y bajo cerca del primer punto de la vista. Las ruinas que quedan están repartidas por una gran extensión y de un punto a otro hay que andar bastante.

La primera visita es el tofet de Salambó, un pequeño cementerio que se ve en 5 minutos y donde volví a comprobar que no hay interés en cuidarlo y promocionarlo. Los 4 o 5 trabajadores que vi allí para cuidarlo algo tan pequeño estaban descansando a la sombra. Ningún cartel con información y poco que ver.

Los puertos púnicos, que en su día controlaban el acceso comercial y militar a la zona y que ahora apenas queda nada más que el islote donde estaban. El único trabajador que veo aquí sentando a la sombra no se preocupa de sellarme el ticket para entrar, total no hay nada que se pueda estropear. Por desgracia las ruinas que quedan no dan ni para imaginar lo que fue, y tampoco hay carteles o algo que explique nada. 10 minutos por intentar hacer una foto y sigo caminando.

Catedral de San Luis y Museo Nacional, mientras camino hacia allí se ve una catedral en un colina que parece bastante imponente. Una vez llego me indican que el museo está cerrado y veo que a la catedrál tampoco puedo entrar. Al menos al rededor existen una ruinas y una buena colección de estatuas además de una bonita panorámica hacia el mar. Los carteles siguen brillando por su ausencia o total deterioro.

Termas de Antonio, esta es la parte que más me gusto y que mejor conservada está. En su mayor explendor debieron ser expectaculares y más por el emplazamiento junto al mar donde se encuentran.

En el camino hacia Sidi Bousaid voy a pasar por la Villa Romana, pero el camino rápido que google maps me indica ir por una carretera donde se encuentran la mayoría de embajadas y por donde un amable guarda me indica que de media vuelta que por ahí no voy a pasar. Le pregunto el camino a las villas pero (el cerebro) solo le da para darme indicaciones en una dirección que se que es equivocada, vengo de ahí. Sigo las indicaciones de unas señales de carretera y llego a la villa. Mi nivel de cansancio y de entusiasmo por las ruinas solo da para pensar «es interesante, a cuanto me queda Sidi Bousaid?»

Llego a Sidi Bou Said y Raid se acerca donde estoy, vive cerca y conoce la zona. Por el día es mucho más bonito y turístico. Las calles blancas con puertas azules me recuerdan a las fotos que he visto de Grecia. Con esto termino mi ruta.

 

Al día siguiente cambio de airbnb a uno más centrico, mejor comunicado y una decoración genial. Aquí viven 4 personas más y todos son muy agradables y hablan inglés! Especialmente Emilia, su pareja y Salomé que son los que más están en casa. Los 3 días que me quedan decido pasarlos visitando la playa de la Marsa y nada más.

Túnez, país, tiene algunas zonas que deben ser muy bonitas por algunos comentarios que me han hecho, zonas de playa y naturaleza principalmente. Pero la capital me decepcionó un poco.

Siguiente parada Egipto! Piramides y momias!