27 de Junio de 2018

Esperando el bus a Amman vemos al taxista que nos trajo desde la frontera y nos ofrece llevarnos, pero el bus nos sale bastante más económico. Al poco el taxista vuelve y nos dice que un amigo taxista tiene que volver a Amman y nos lo deja por poco más que el bus y eso ya nos gusta más, además debería ser más rápido. Pasa el tiempo, el nuevo taxista todavía no llega y empezamos a dudar y pensamos en volver al bus antes de que se vaya. El otro taxista nos confirma que viene y que si no el mismo nos llevará por el mismo precio. 10 minutos después aparece y para nuestra satisfacción tiene un buen coche. Nos saluda alegre y enérgicamente. Su nombre es Jamal.

Arrancamos, pone un cd de música Jordana a todo volumen, se da la vuelta y nos invita a dar palmas y bailar como si fuera una fiesta. Nos hace gracia y seguimos con la fiesta. 20 minutos después se desvía hacia una caseta entre campos donde 3 hombres aparecen y nosotros bromeamos con la situación. Nos saludan y nos ofrecen te. Ellas son muy confiadas pero yo no lo pruebo hasta que veo que ellos también beben.

El tiempo pasa mientras ellos hacen negocios. Nos ofrecen quedarnos en la caseta de fiesta hasta el día siguiente lo que no nos atrae nada. El tiempo pasa y ya va siendo hora de mover señor Jamal pero por supuesto lo primero es la música y las palmas para seguir el camino. ¿Quizás este coche va con palmas?. Después de un rato las chicas duermen, o se hacen las dormidas, y Jamal baja el volumen y me deja descansar un poco a mi también. Por el camino sigue haciendo paradas que nos hacen pensar que sea el cobrador de la mafia o algo así, aunque muchas las hace solo para poder fumar o comprarnos agua.

El trayecto ya es más lento que haber ido en bus y todavía estamos a más de una hora. Pero es también una experiencia interesante. Llegando a Amman me pregunta si se conducir, claro! pues ale a conducir y me deja conducir por la autopista sin correr mucho hasta que nos acercamos a la ciudad que vuelve a conducir el hasta la puerta del hostel. Nos da su tarjeta y nos ofrece buenos precios para hacer visitas a otros lugares. También nos dice donde podemos comer bien y barato por aquí cerca.

Jamal es un hombre peculiar, buena persona, conduce bien y cuida mucho de su coche. También le gusta la alegría y sabe como entretener sus clientes. Y además sabe aplaudir de 15 formas diferentes.

Hacemos el check-in y siguiendo las indicaciones de Jamal vamos a un local vegetariano donde cenamos ligero y bueno los 4 por apenas 3 euros. Estos son los precios reales del país.

Al día siguiente y viendo que se nos va el tiempo decidimos volver a llamar a Jamal para que nos lleve al lugar de bautismo de Jesús en el río Jordan y al mar muerdo. La verdad es que siendo 4 compensa a veces tener un taxi privado. Por supuesto aparece Jamal y sabemos lo que toca, palmas palmas queremos palmas. Pone su cd favorito y empieza el show.

Llegamos al río Jordan y hacemos la excursión al lugar de bautismo. A mi personalmente no me llama y hace un calor espantoso pero siendo un lugar tan importante para tantos millones de personas no está tan mal. Yo por si acaso mojo los pies en el río pero tampoco siento nada especial.

Ya es medio día y yo me muero de hambre, Jamal para en varios sitios a preguntar volviendo diciendo «not good, not good» porque el precio no le gusta. Terminamos en un super para que no de más vueltas.

Y ya para terminar la excursión toca hacerse el muerto en el mar muerto. Dicen que en el lado Jordano el mar muerto es mejor… sinceramente viendo fotos y comparando eso es publicidad pagada seguro. Jamal nos lleva a un club privado con piscina y acceso privado al mar. Por los coches que hay en la entrada casi todos aquí los tocan y dentro somos los únicos extranjeros y por supuesto Daniella y Majo las únicas sin el burkini. En el lado de Israel uno ve las fotos de una playa de sal blanca, con un agua que parece «limpia», playas cuidadas, … aquí nos encontramos con un acceso largo a la playa de tierra, sucio, donde toca con el mar hay un escalón de unos 40-50cm, los restos de un colchón y una vaya metálica oxidada a los lados terminan de adornar la playa privada. Una vez dentro del agua flotas, flotas que no podría bucear aunque quisiera, lo cual sería una gran tontería mojarse los ojos o los labios aquí! todos los arañazos que tengo escuecen! Aunque el lugar no me gustó la experiencia del mar es algo muy curioso.

A la vuelta Jamal nos lleva a la tienda de un amigo y alli cenamos con ellos. Hablamos de todo un poco y comentamos sobre la relación con Israel.

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