19 de Septiembre de 2018

Desde Varanasi voy a cruzar la frontera India-Nepal. William y yo nos dirigimos a la estación de tren donde somos los únicos extrangéros.Al menos un centenar de personas están tumbadas en el suelo dentro y fuera de la estación esperando su tren.

Hemos llegado una hora antes y nuestro tren se retrasa otra más. Mientras esperamos las decenas de personas que bajan en esta estación y pasan por delante de nosotros se nos quedan mirando como si fuéramos bichos raros, después de una hora empieza a ser un poco molesto y les empiezo a mirar fijamente y les hago un gesto con la cabeza a ver si dicen algo pero entonces todos miran para otro lado. Un joven después de rondar un rato se anima a acercarse y hablar con nosotros, de hecho no deja de hablar con bastante prepotencia y después de 20 minutos de su monólogo y ya nuestra indiferencia se marcha.

Nuestras literas en el tren son las de arriba, así estamos tranquilos que nadie se nos sentará en nuestros lugares.

Dormimos lo que podemos y después de 6 horas llegamos a Gorakphur y rápido nos dirigimos a la parada del bus local que va a Solauni, el pueblo que hace frontera con Nepal. Otras 2 horas de viaje.

Ya en Solauni buscamos la oficina de India para que nos pongan el sello de salida y después a la de Nepal para que nos den la visa. 25 dolares en metálico. William se sube al primer bus que va a Kathmandu, yo compro una sim con los datos justos para buscar un hostel y me subo al primer bus que va a Pokhara. Llegué de noche y sin reservar nada me dirigí a el hostel más económico, pero lo mejor del hostel es el dueño señor mayor que cada vez que me veía me saludaba con una sonrisa.

Pokhara es un ciudad bastante turística, al menos la parte que da al bonito y grande lago. Desde aquí se inician y terminan muchos trekkings. Todo aquí son hoteles, hostels, tiendas de ropa de montaña (falsificaciones), restaurantes y agentes de viaje que ofrecen trekkings de tantos días de duración como uno quiera, parapente, kayak, … Yo decidí que haría una caminata de un día por mi cuenta que había encontrado por internet, un pequeño trekking hasta el campamento base Australiano que se hace en 3 horas de subida y 3 de bajada. Me subí a un bus local hasta el inicio de la ruta, el chico me quería cobrar 200 rupias y le dije que ni loco, me bajó a 150 y le dije que sabía que los locales pagan 10 rupias por trayecto entonces el me empezó a hablar en Nepalí, me dejó claro que yo soy un extranjero y que voy a pagar mucho más por eso, pero no le voy a pagar como si fuera rico así que 100 rupias son más que generosas. 40 minutos después y con vistas durante el camino del Annapurna y otros picos llegamos al inicio de la ruta.

La ruta de subida hasta el campamento Australiano me pareció un poco fea sinceramente, lo mejor de ella es tener de fondo el Annapurna. Durante casi todo el camino iba andando junto a una chica alemana y su guía que iban a hacer el mismo camino que yo y les pedí si les importaba que les acompañara y siguiera su ritmo. Así como el pequeño trekk que hice en McLeod me gustó porque era bonito mientras andabas este es subir y subir sin mucho que ver. Una vez llegados al campamento, que no es lo que yo esperaba encontrar pues ya son construcciones de habitaciones de ladrillo, tuvimos que desviarnos un poco del camino principal que lleva hasta a un pueblecito porque a partir de ahí se debería tener una licencia de trekking y si te pillan sin ella parece que la multa sale cara.

Ya me avisaron que podían haber sanguijuelas y aunque no llovió esos días vimos algunas que ya estaban enganchadas a las zapatillas. Y si el camino de subida no me termino de gustar, el de bajada aún menos. La primera hora las vistas eran impresionantes con el Annapurna siempre de fondo, cruzamos algunos arrozales, pueblos, pequeños prados y algún que otro animal pero llegó un momento en que empezamos a bajar un sin fin de escalones y piedras resbaladizas.

Por fin bajamos hasta la carretera donde ellos iban a tomar un taxi y a mi me ahorraron el esperar el bus y el ticket.

Aquí hay poco que hacer salvo tomarse la vida tranquilamente, me gustan estos lugares. Yo descubrí un restaurante japonés y se convirtió en mi lugar favorito para cenar una buena sopa de udon (ya estoy un poco saturado de la comida india y variantes y la nepali es bastante similar).

Siguiente parada Kathmandu.

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