29 de Octubre de 2018

Algunos tramos del viaje en tren fueron muy interesantes. Especialmente cuando amaneció y el HP del alemán dejó de dormir y se cambio a otro asiento.

Hace 2 años coincidí en Irlanda mientras hacía una caminata con una americana, Heather, que me dijo que vivía en Chian Mai y ya le dije que en un tiempo nos volveríamos a ver. Cuando llegué me dijo que por la noche iban a ir al cine y me apunté. No fue la mejor forma de preguntar sobre la vida en Thailandia, yo apenas puede aguantar los ojos abiertos al final de la película de lo cansado que estaba.

Los siguientes días no dejó de llover como si hubieran abierto las compuertas del cielo. Heather y Sook (el dueño del hostel) cada día me decían que no era normal.

Después de 3 días paró de llover y yo recibí un pequeño trabajo para hacer online que acepte y los siguientes 5 días me los pasé dando pequeños paseos por el centro y en el hostel trabajando. Dicen que muchos «nómadas digitales» (que trabajan online y viajando) eligen Chian Mai como base porque es más económica y segura que Bankog, eso es cierto. A mi personalmente me aburrió la ciudad, es bonita para 2 días, 3 si haces el paseo en elefante. Más allá de eso me resulto monótona pues lo «único» que que hay son templos y después de pasar por 20 todos son iguales.

En el hostel conocí gente muy interesante, el primero a Chris, un inglés que se dedica a fabricar cosas y venderlas en mercadillos y que me habló de lo bueno que era un lugar al que iba a ir, Pai, y cuando volvió de lo bueno que era el lugar ese. Lo anoté en mi ruta. También en el hostel estaba Maelle, una chica francesa que lleva viajando por el mundo varios años y a la que le pasan mil aventuras, aunque ella dice que más bien son problemas (un poco de razón tiene). O el sueco de Jhon tan critico con la rectitud de la sociedad de su país y que también tenía que trabajar online en el hostel. Salí de fiesta y me emborraché, por la noche compramos ron y bebimos mientras jugábamos a un juego de cartas. También coincidió que estaba en Chian Mai Slomith que vino a hacer un curso de masaje thai. Muchos extranjeros vienen aquí para hacer ese curso.

Me hice amigo de P.J. Un tailandes mayor que decidió retirarse y abrir un pequeño restaurante y donde probé el mejor PadThai de Chian Mai, y probé bastantes.

El centro de Chian Mai tenía cierto encanto, aunque estaba ya muy turistificado a ciertas horas del día que acudían principal mente a ver algún templo. Pegas una patada a una piedra y seguramente la piedra la estaban usando para construir un templo nuevo…

Por la noche me gustaba ir a un mercadillo nocturno con puestos de comida que abre todos los días. Me quedaba apenas a 10 minutos andando del hostel. Cuando se acerca la noche una calle muy larga se empieza a llenar de puestecitos que venden de casi todo para el turista. Pero a unos precios muy buenos. Algunas cosas hechas a mano muy interesantes que hubiera comprado si volviera a casa después. Aunque mi lugar favorito de aquí estaba en los puestos de comida. Un restaurante japonés que hacia una gyozas buenisisimas.

Pero los domingos el mercadillo se mueve de lugar. El centro se convierte en un gigantesto mercadillo por donde miles de personas pasan. Infinidad de tiendecitas con todo tipo de souvenires. Montones de puestos de comida deliciosa.

Un día me fui a un pequeño parque donde me decían que la gente va sobre la hora de ponerse el sol a hacer deporte. El parque no era muy grande y tampoco había mucha gente, pero me quedé mirando como jugaban al futvoley con una pelota de bambú. Hombres de todas las edades jugaban. Según la movilidad de cada uno hacía más o menos.

En Chian Mai aproveche para llevar la cámara a una tienda oficial de canon donde certificaron su defunción. Echo de menos tener una cámara. Sin ella no tengo ganas de hacer fotos ni con el móvil. Intento hacer vídeos y usar la gopro pero no es lo mío.

Aunque la ciudad es agradable y conocí gente interesante después de una semana ya estaba agobiado de ella, quizás sea que me falta mi cámara, y decidí que era momento de un respiro. Visita a Chian Rai y a los famosos templos blanco y azul que tanto se ve en instagram.

 

 

 

 

 

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